viernes, 4 de noviembre de 2011

El Museo de las Alhajas, que se encuentra en La Bañeza, se ubica en un edificio modernista de finales del siglo XIX o principios del XX, en el centro de la ciudad. El que esto firma ya ha visto un buen número de museos, a lo largo y ancho de nuestra geografía y fuera de ella, y, de todos estos, sólo unos pocos me dejaron un excelente recuerdo y ganas –necesidad- de volver a ellos. Esta magra lista se incrementa con el precioso Museo de las Alhajas de La Bañeza.

Un considerable número de magníficas piezas de joyería tradicional ocupa las diferentes salas -habitaciones de esta bella casa-, arropando, acompañando a trajes en perfecto estado de conservación que forman un interesantísimo muestrario popular, en el que las joyas son el centro, el eje del Museo. Decimos que son magníficas tanto por su calidad como por su exclusividad; hoy en día muchas de ellas son inencontrables. Por otra parte la gran variedad y amplitud cronológica de esta colección permite al visitante hacerse una idea de usos y costumbres ya periclitados. En este sentido hay que destacar, entre las piezas de joyería, las excelentes colecciones de patenas, collaradas, coraladas, medallas, joyeles, amuletos, arracadas… En fin, una oportunidad para disfrutar de uno de esos raros museos que se guardan siempre en la memoria.

Es extraordinario el esfuerzo realizado por la familia Carvajal-Cavero, que a lo largo de muchos años ha ido acumulando este valiosísimo muestrario de joyería e indumentaria tradicional, no exclusivamente pero si mayoritariamente, de la provincia de León. Es un esfuerzo encomiable, apoyado por el Ayuntamiento de la ciudad, que desde aquí deseo agradecerles.